Contexto socio-económico de Somalia

Somalia  es uno de los países más pobres del planeta. Sus recursos naturales son escasos, aunque posee grandes reservas de petróleo y minerales sin explotar, entre los que destaca el uranio. Gran parte de su población es nómada o semi-nómada y vive de la cría de ganado, por lo que la ganadería representa un 40% del PIB y más de 50% de las exportaciones.

 

Años consecutivos de sequía y conflictos armados han supuesto la pérdida de cosechas, el agotamiento de la ganadería y el aumento de los precios de los alimentos. Somalia, hasta finales de los 70, era un país autosuficiente en términos de alimentación, sin embargo, las crisis alimentarias, desde hace muchos años, son sistemáticas.

En la actualidad, un tercio de su población depende de la ayuda humanitaria. Las pautas impuestas por el FMI y el Banco Mundial en los años 80, con objeto de saldar la deuda con el Club de París, supusieron durísimos recortes en el gasto público (sanidad y educación) y la implantación de políticas de liberalización, que abrieron los mercados a la entrada masiva de productos norteamericanos y europeos subvencionados, como el arroz y el trigo. La multiplicación de la ayuda alimentaria en las décadas de los 70 y 80, hizo que las cosechas tradicionales no pudieran competir con los productos importados. Se obligó al país a reformular su economía nómada pastoril en una economía dirigida a la exportación, abandonando los cultivos de subsistencia como el arroz y el trigo.

Por otra parte, la reciente compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros está dificultando a los somalíes el acceso a la tierra. Las tierras en manos de muy pocas personas se emplean para producir grano destinado a los mercados internacionales. La especulación alimentaría, el control del negocio por parte de la agricultura industrializada y el acaparamiento de tierras, afectan muy negativamente a la población somalí, condenándola a la pobreza y a la incapacidad de acceso a los alimentos. En esta situación, las sequías que asolan la zona abocan el país a la hambruna permanente sin capacidad de recuperación.

De acuerdo con el indicador de Paz Global del Institute for Economics and Peace es uno de los países más inseguros del mundo. Los continuos y diversos conflictos armados han extenuado el país. Desde el año 1991 no existe un gobierno con poder real sobre todo el territorio.

Los siguientes datos ayudan a entender la situación en la que se encuentra el país:

  • Un 16% de los niños sufren desnutrición aguda, siendo extrema en un 3,5% de la población infantil.
  • La tasa de lactancia materna durante los primeros seis meses de vida se sitúa en torno al 9%, por lo que la mayoría de los niños no recibe los beneficios nutricionales e inmunológicos de la leche materna.
  • La esperanza media de vida está en torno a los 50 años.
  • Solo el 39% de la población tiene acceso a infraestructuras básicas de saneamiento. La tasa de defecación al aire libre es del 83% en las zonas rurales, lo que supone que existe un alto riesgo de contraer enfermedades diarreicas.

  • UNICEF estima que uno de cada cinco niños muere antes de su quinto cumpleaños como consecuencia de infecciones como neumonía, diarrea, sarampión y paludismo. Los índices de mortalidad materna e infantil son de los más elevados del mundo. Uno de cada 10 niños somalíes mueren antes de cumplir un año y una de cada 12 mujeres muere por causas relacionadas con el embarazo.
  • Somalia tiene una de las mayores tasas de niños no vacunados en el mundo. Sólo el 2% de los niños recibe todas las vacunas necesarias,segúnlas recomendaciones internacionales, en el primer año de vida. Y el 54% de los niños no recibe vacunaciónalguna.
  • Únicamente el 29% de la población tiene acceso a agua potable. Las rivalidades tribales han causado el desplazamiento de 375.000 personas, víctimas del hambre y del abuso de derechos humanos.
  • El 44% de los desplazados internos dependen de la compra de agua en fuentes que se encuentran a más de dos kilómetros de distancia.

  • El índice de matriculación en la escuela primaria es de tan sólo un 13% para los niños y de un 7% para las niñas. Más de tres cuartas partes de las madres con hijos menores de cinco años no ha recibido educación.
  • La proporción entre niños y niñas es de 9/10 en las escuelas primarias, pero disminuye a 6/10 en la escuela secundaria. Esto se traduce en tasas de alfabetización en torno al 30% entre las mujeres de 15 y 24 años.

La mayoría de las mujeres en edades comprendidas entre los 15 y 49 años sufren mutilación genital. Ésta se les practica a la edad de entre cinco y diez años. Se trata de una convención social, a menudo vinculada a la virginidad, la fidelidad y la dote, en la que las niñas se enfrentan a la presión social de la familia y amigos. Son frecuentes otras violaciones de derechos humanos, como la violencia de género y el matrimonio precoz de las niñas, a la edad de 9 años.

Informes de la ONU muestran que desde enero hasta octubre 2012 existen más de 3.753 casos denunciados de violencia de género (2% hombres). Estas violaciones no son siquiera consideradas como tales en una cultura en la que simplemente no se consideran los derechos de las mujeres.

Si bien es imposible saber el número de niños reclutados por la fuerza, en 2012, informes del Mecanismo de Monitoreo y Reporte de Violaciones graves, mostró 2.008 niños y 43 niñas reclutadas como niños soldados.

Las únicas salidas para los somalíes son las de unirse a los grupos armados o huir de ellos.

Es imprescindible una organización internacional que contabilice los efectos externos y lleve a cabo una solución integral. Se ha denunciado en varias ocasiones la pasividad de la ONU. Como consecuencia los resultados son ineficientes en la seguridad, en la asignación de los recursos (con sobre explotación), en la destrucción del medioambiente con graves consecuencias para la supervivencia de la población. Y que se vuelven también en contra de los países occidentales, no sólo por los temas mencionados, sino también por el incremento de los campos de refugiados al huir los que no viven de la extorsión, las drogas o el comercio de armas.

Somalia es uno de los países generadores de refugiados, junto con Afganistan, Iraq, Siria, Sudán y el Congo; que constituyen el 55% de refugiados en el mundo.

Los somalíes huyen de un país en guerra, sin recursos, devastado, saqueado y contaminado.

Fuente: ACNUR (© ACNUR/UNHCR/Diana Díaz)