Introducción: la Globalización y sus efectos

Uno de los principales problemas que se contemplan en Economía es la escasez de recursos. La escasez tiene relación con la disparidad producida entre los deseos o necesidades ilimitadas de las personas y los medios (o recursos productivos) limitados que están disponibles para satisfacerlas.

La escasez puede agravarse por dos motivos, repercutiendo gravemente sobre la sostenibilidad.

Por un lado, por un aumento de la demanda (bien sea por el mero incremento de la población o por mejoras en el poder adquisitivo derivadas de un mayor desarrollo económico). Por otro lado, por la disminución o agotamiento de determinadas fuentes y/o recursos naturales.

En la Cumbre sobre la Tierra de 1995, los expertos ya apuntaban que el consumo de algunos recursos clave superaba en un 25% las posibilidades de recuperación de la Tierra. Más recientemente, el Fondo Mundial para la Naturaleza afirmaba que “hoy por hoy necesitamos el equivalente a un planeta y medio para satisfacer las necesidades de consumo de la humanidad y, de seguir este ritmo, en 2050 necesitaríamos tres” (WWF, 2013)

La insostenibilidad es obvia: usamos más recursos naturales de los que la Tierra puede generar.

La globalización, entendida como la extensión del capitalismo, mediante la supresión de barreras al libre comercio y la mayor integración de las economías nacionales ha generado un incremento de las actividades económicas transfronterizas.

La intensificación y los cambios en los flujos de comercio, inversión y tecnología, han tenido un claro impacto sobre la sostenibilidad ambiental en términos de: sobreexplotación de recursos en países pobres, aumento de consumo de recursos energéticos por incremento transporte mundial, o mayores niveles de contaminación derivados de reducciones en los estándares ambientales para reducir costes y mejorar la competitividad. Por tanto, si bien es cierto que la globalización genera oportunidades, también conlleva una serie de riesgos.

Según apunta el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, la globalización ha tenido un efecto devastador sobre los países en desarrollo y, especialmente, sobre los pobres en esos países.

En la actualidad, en torno a 2.800 millones de personas (casi la mitad de la población mundial) viven con menos de dos dólares al día. Esto sucede al tiempo que la renta mundial total aumenta en promedio un 2,5 por ciento anual y que el 20% de la población mundial posee el 90% de la riqueza. La globalización no ha conseguido reducir la pobreza, pero tampoco la garantizar la estabilidad, por problemas asociados a una mayor exposición internacional o el temor al contagio financiero y colapso de las economías.

Según el informe sobre el Desarrollo Humano 2014, 2.200 millones de personas son pobres o se encuentran al borde de la pobreza.

Fuente: El Pais 2014, PNUD

 

Un ejemplo concreto del problema que se genera ante la escasez de un determinado recurso lo encontramos en la pesca.

Según informa la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el conjunto de la fauna marina se encuentra en una situación de auténtico peligro. El 70 % de las especies marinas se explotan de manera “insostenible” con el medio ambiente.

Según un estudio del Banco Mundial, un tercio de la pesca oceánica del mundo está sobreexplotada o agotada, y se estima que la capacidad de pesca es 2,5 veces mayor que los niveles sostenibles de captura.

El informe de la FAO de 2014 señala también que la pesca ilegal representa una grave amenaza para los ecosistemas marinos y tiene igualmente un impacto negativo en los medios de vida, las economías locales y el suministro de alimentos.

Si no se toman medidas urgentes, las especies que en la actualidad capturan las flotas pesqueras entrarán en situación de colapso antes de 2050.

Un análisis desde la Economía Pública

¿Qué explica, desde un punto de vista económico, la sobreexplotación pesquera por ausencia derechos propiedad sobre un bien común?, ¿cómo incide la regulación sobre este problema?, ¿qué consecuencias tiene en términos de pobreza o explotación sostenible?, ¿qué tiene que ver la piratería con este problema?, ¿cómo daña la piratería al comercio mundial?, ¿qué nuevos desafíos implica para la cooperación internacional, en términos de gestión de los bienes públicos globales y de la deuda ambiental de los países desarrollados?

La Economía Pública puede ofrecer algunas explicaciones que ayuden a comprender estas cuestiones. Para acercar la teoría a la realidad nos centraremos en el caso de Somalia, donde se dibuja un mapa de relaciones: causas y consecuencias complejo en el que el agotamiento de la pesca juega también su papel.